Poema de Antolín Rodrigo contenido en el discurso con el que nos deleitó durante el homenaje a su padre y a las víctimas del franquismo en Traspinedo.
Lo traemos aquí con ocasión del segundo aniversario del fallecimiento de Antolín.
¡Ay! si el pino
el atalaya hablase.
Ese viejo roble
herido por el rayo.
Testigo mudo de
la historia
y avatares de este pueblo
¡Ay! si hablara.
Cuantas cosas nos
diría, de este
Triste drama que
hoy tratamos
Que cruel final
para nuestros seres queridos
Maldad humana que
todo lo quiebra.
Les cortaron las
alas
Les truncaron sus
sueños.
Les ahogaron sus
ilusiones.
Les anularon los
pensamientos.
Les quitaron la
vida.
Les destrozaron
la familia, y...
Les arrojaron a
la noche eterna del tiempo.
Por ellos, no
repicaron las campanas.
Ni dedicaron responsos ni oraciones.
Sus tumbas, no
tuvieron ni flores ni coronas.
Su única compañía
fue la muerte...
Su adorno un tiro
de gracia en la frente.
Para las
familias no hubo pésames ni abrazos
Pues nadie se
acercó a mitigarles sus dolores.
Hoy, aquí,
recordando: a los cinco asesinados,
como a los
encarcelados, perseguidos,
maltratados y
vejados. Todos los aquí presentes.
Os damos a
las Familias Dolientes. Con
amor,
ese abrazo
cariñoso, y nuestro pésame.
Y a los Homenajeados... les mandamos un
beso,
y un aplauso.